sábado, 30 de abril de 2005
El Valencia, obligado a ganar al colista para acostarse esta noche como equipo de Champions
Vicente vuelve para el vital encuentro ante el Numancia, en el que López podrá presentar su equipo de gala
El Valencia tiene la oportunidad de dormir esta noche como equipo de Champions. Pero debe aprovecharla, al contrario de lo que hizo en Mallorca. Otro tropiezo podría ser irremediable porque no siempre todos los rivales van a jugar a favor. Con Vicente listo, es la hora de ganar a domicilio.
Cerca de cinco meses lleva el Valencia sin conseguir una victoria a domicilio. La última llegó el pasado 4 de diciembre. Mucho ha llovido desde entonces. Demasiado. Con semejante trayectoria no debe extrañar que el equipo que dirige ahora Antonio López esté fuera de las plazas de Champions, objetivo innegociable a alcanzar, tanto por lo que significa en lo deportivo como por la inyección económica que supone para la entidad.
Con idéntica necesidad y con los mismos condicionantes a favor, el Valencia visitó al Mallorca hace 15 días. Un desplazamiento que era ganar o ganar. Como ahora. Pero entonces lo estropeó, merced a su fútbol ramplón, sin ideas y con escasa verticalidad. Los hados, sin embargo, han sido propicios. Los rivales en la lucha europea se han mostrado generosos con los valencianistas. Hasta el Villarreal el pasado jueves cuando visitó Pamplona. Mayor colaboración y más facilidades será difícil encontrar.
Todo eso teniendo en cuenta, por supuesto, que no será fácil ganar en Soria, como no lo es en ningún campo. En Los Pajaritos sólo ha ganado el Real Madrid de los considerados grandes, pero también lo han hecho el Levante o el Mallorca. Es decir, de misión imposible, nada de nada. No será excusa ni el terreno de juego, ahora en buenas condiciones, ni las reducidas dimensiones del mismo. Y el Valencia debe demostrar el abismo que media entre su potencial y el de tan modesto rival.
Antonio López puede repetir la formación que se impuso en la pasada jornada al Albacete y, como principales novedades, cabe destacar la vuelta a la convocatoria de Caneira –cumplida su sanción–, Fiore y Vicente. El valenciano, con todo a favor para disputar sus primeros minutos desde el pasado mes de enero.
Se quedaron en Valencia el lesionado Rufete, todavía renqueante, y también por molestias físicas Corradi y David Navarro –ambos con sobrecarga en los isquiotibiales–, y Xisco por culpa de un pequeño esguince de tobillo. Por decisión técnica, Butelle y Amarilla.
Di Vaio, de nuevo suplente
La alineación no debe presentar sorpresas y sólo Antonio López tiene en su mano la potestad para cerrar o avivar el debate generado en la portería. Si se impone la lógica, debería continuar Palop bajo los palos. Si el de l’Alcúdia aportó toda la energía frente al Albacete –argumento que utilizó su entrenador para justificar la titularidad–, sería de nuevo el turno de Cañizares y, con ello, otra sorprendente decisión.
El resto de la formación, la que se prevé, con la defensa de antaño, la pareja de gala de medios centro, con Angulo y Fabio en las bandas, Aimar de enganche y Mista en su sitio, delante. Si el murciano pasara otra vez a la banda entraría en ataque el goleador Di Vaio.
En el Numancia la única aspiración es apurar con dignidad su presencia en la máxima categoría, pues el club ya trabaja de cara al ejercicio próximo en Segunda División. Su entrenador, Máximo Hernández ha decidido hacer jugar a los que estarán la temporada venidera y dar oportunidades a la cantera. Esto permitirá que se produzca un hecho histórico esta tarde. El debut de Mario, de 20 años, que se convertirá en el primer jugador de la tierra que se estrena en Primera División. La única duda del técnico local estriba en el ataque, posición para la que duda entre Julio Pineda y Tevenet. Son baja Toché, Miguel, Pulpo González, Moreno y Jordá.


